La necesidad de narrarme

Frapaluz (M.J. Pichaco Gallardo)

Nací en la cuna del requiebro y el chotis, donde se cruzan los caminos. Siempre fui una niña parlanchina y creativa, a la que le encantaba escribir, cantar y bailar. A los diez años ya escribía poesía y jugaba a ser locutora de radio en una emisora ficticia llamada Radio Rara.

A los doce, mi profesora de lengua y literatura me animó a compilar mis poemas y publicarlos, algo que, finalmente, nunca llegué a concretar. Y aunque me gustaba mucho escribir, no terminaba de encontrarle el gusto a la lectura, y eso era un problema, porque yo ya tenía claro a qué quería dedicarme. Recuerdo decirle a mi madre, frustrada, que cómo iba a ser periodista si no me gustaba leer. No tardé en darme cuenta de que los libros que me obligaban a leer en el colegio, no terminaban de despertar mi interés. El amor por la lectura acabó llegando un poco después, de la mano de Benito Pérez Galdós y de Laura Esquivel. Cuando empecé a leer Tormento pensé que el contenido de la novela hacía honor a su nombre, hasta que la trama me atrapó por completo, y terminé devorándolo en pocos días. Lo mismo sucedió con Como agua para chocolate.

Desde entonces, tuve claro que me quería dedicar a la comunicación, tanto, que en el verano de 1999 me inscribí en un curso de animación radiofónica en Radio Enlace, y allí me enamoré por completo de este medio.

A los dieciséis años ya presentaba un programa de radiofórmula, y hasta 2004, pasé por diferentes formatos en esta maravillosa emisora, en la que aprendí casi todo lo que sé. Paralelamente, participé en varios concursos literarios.

Mientras estudiaba Periodismo en la Universidad Complutense, trabajé como redactora para Europa Press, fui redactora jefa en la revista Grammy Magazine y presenté un programa despertador y un informativo en Radio Consuegra. A menudo pensamos que los grandes medios hacen a los grandes periodistas, pero para mí, la verdadera escuela está en los medios locales.

En 2014 decido dar un giro de 180° a mi vida y el amor me lleva hasta Suiza, donde resido actualmente. En julio de 2015 nace el programa Enlazados, en Radio Rabe (Berna), un magazine cultural que dirijo y presento y que se ha convertido en un referente para la comunidad hispanohablante. Entre 2015 y 2017 fui responsable de comunicación y relaciones públicas en el centro cultural Treffpunkt de Liebefeld, en Berna, y en 2018 llegó el proyecto más desafiante, intenso y bonito de mi vida: mi hijo.

Gracias a él me reenganché a la escritura, a la necesidad de narrarme, y de una palabra que mi pequeño se había inventado, nació mi primer libro infantil: Pi&Palala (2020) publicado en tres idiomas: español, francés y alemán. Ese mismo año, colaboré en el programa No es un día cualquiera, en RNE, con la sección Entre dos tierras, en la que hablaba de los retos de la migración.

En 2021, llegaría mi segundo álbum ilustrado: Lorenzo tiene superpoderes (2021), un proyecto solidario para visibilizar el síndrome de Prader Willi, y con el que colaboré con la asociaciones española y suiza de Prader Willi.

Mi primera novela, Las semillas del silencio, es una historia de corte costumbrista, mitad real mitad ficción, que me ha llevado a transitar el excitante camino de la investigación, y que está ambientada en los espacios rurales y urbanos de la España de finales del siglo XIX. Narra la historia de mi bisabuela, una de las miles de niñas y niños que fueron abandonados en la Inclusa de Madrid y que lograron salir adelante a pesar de la miseria y del dolor del abandono.

En septiembre de 2025 se publica Demasiado ayer, mi segunda novela, que se construye a través de un sórdido rompecabezas de personajes rotos, traumas heredados y heridas sin cerrar. Una historia en la que «la manzana que pudrió el cesto» no se golpeó sola, sino que fue el fruto inevitable de una cadena de abusos, silencios y destinos truncados.